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peru ayahuasca shaman portraits

El Maestro Vegetalista y Director de la escuela, Roger Loper Ramos nos cuenta su historia: “Desde muy niño empecé a conocer el chamanismo. Mi abuelo me formó de una manera tradicional, integrada a la naturaleza, con la medicina.

Nací en 1968, en Roaboya Nativo. En ese tiempo Roaboya era el poblado más grande de Shipibos. Soy hijo de Ida Ramos y Daniel López. Desde que tengo recuerdo, viví con mi abuelo José López y mi abuela Manuela Rengifo. Mi mamá y papá me abandonaron cuando tenía 4 años, se separaron y me dejaron con mi abuelo. Así fue que crecí con él y lo siento hasta ahora como mi verdadero padre.

A los 8 años me di cuenta que era sanador, chamán. Miraba su trabajo, sus pacientes. Teníamos una casa muy grande, llena de pacientes. Dormía con mi abuelo. Él me pedía tráeme ayahuaska o tabaco, era como jugar. Mi abuelo me quería mucho, yo lo acompañaba a sus ceremonias, me convidaba una cucharadita de ayahuaska. Dormía dentro de su cushma. Empezaba a escuchar sus cánticos, a veces me pedía agua florida, perfume. Mi abuelo trabajaba también en la madera, él me llevaba a ayudar. Cortar, llevar los trozos. Era divertido para mí. Después cuando terminaba de sacar la madera, tenía muchos pacientes. A los 11 años ya me enseñó sobre las plantas, sus nombres, sus usos. Él se iba a pescar y me pedía: a tal persona hágale emplasto, tal tiene que darle de tomar, a este otro sauna, al otro baño. Sacar Roni waste, frótale en su cuerpo. Me decía aprende, porque algún día este viejo se va a enfermar y tú me vas a tener que curar. Él sabía mucho de plantas. De muchacho sacaba todas las plantas. Un día mi abuelo se enfermó y tenía que sacar una planta que tenía que ir a buscar a 10 kms. En ese tiempo había tigres y otros animales. Mi abuelo me dijo, no tengas miedo. A las 6 am agarré mi machete, flecha y llegué como a las 1 de la tarde a la planta, regresé como a las 5 solo y no tuve miedo. Me dijo eres valiente y fuerte, puedes aprender todo lo que estoy haciendo. Ahora tienes que ayunar porque cuando preparas las plantas no puedes comer ni beber hasta las 3 de la tarde.

No tenía posibilidades económicas. Pensé que si no voy a ir a estudiar, tengo que ser sanador. Pasábamos hambre, vivíamos en la miseria, no tenía ropa. Cuando veo los niños abandonados me duele porque viví eso.

Ahí con mi abuelo todos los días hacíamos una rutina de las plantas. A veces mi abuelo me conversaba de cómo sanar, icarar, de dónde nace el ícaro, cómo conectar con la planta, qué es el Roni Waste (que es una de las plantas favoritas de los maestros ayahuasqueros porque así nos conectamos).

Empecé a fumar tabaco recién a los 20 años. Desde los 8 años que tomaba plantas y mi abuelo me llevaba donde no hay nadie y dietábamos 3 meses. Luego me di cuenta que tenía que estudiar. Tenía prohibido comer comida preparada por otras personas. Mis compañeros me decían que estaba loco cuando me invitaban a las fiestas y yo no podía ir.

A los 15 años me dio la primera vez ayahuaska mi abuelo y tuve una buena visión. No tenía miedo ni nada. Veía muchas cosas lindas y me agarraba una risa, sentía la felicidad, para mí era un mundo que nunca había visto y entendí por qué mis abuelos son sabios. Ahí está el poder, el espíritu, el conocimiento. Mis abuelos no sabían leer ni escribir, pero eran grandes sabios. Supe que tenía que aprender. Me dije si yo sé leer a escribir, tengo que ser mejor aún que mi abuelo. Quiero sanar, aprender y tener amigos.

A los 15 años visioné que tenía una tierra prometida. A esa edad yo estaba dietando. Mi abuelo me decía si quieres aprender, ser sanador, ver el mundo y ayudar a mucha gente, escúchame: hijo, yo voy a morir, tú tienes que transmitir este conocimiento algún día.

Aprendí, viví y quedé con una idea muy clara de que debo ayudar a la humanidad a sanarse, a los niños y rescatar mi cultura. Debemos empezar con los niños porque ellos aprenden más rápido y dentro de ellos está el conocimiento. Así pensé hacer una escuela de la naturaleza, una escuela que nos defienda, con los valores del conocimiento, demostrar la cultura, así mucha gente de otras partes de mundo vendrá a ayudar a defender nuestra causa y nosotros les entregaremos sanación. Para mi esta causa es una revolución grande en el Perú”.

 

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