Los Shipibo

Los shipibo pertenecen a la familia etnolingüística Pano, como sus vecinos Konibo con los que están estrechamente emparentados y constituyen el único grupo nativo de la Amazonia que después de la conquista ha mantenido el control sobre las orillas de un gran río: el Ucayali, la más importante fuente del Amazonas. Su espíritu comerciante y conciliador, su facilidad para mudar de residencia, su cohesión social fortalecida por los intercambios matrimoniales, y el poder de sus chamanes, convirtieron a los shipibos en un grupo resistente a los embates de misioneros, exploradores y caucheros. Hoy, con su territorio ancestral saturado por la colonización mestiza, y una naturaleza amenazada por la quimera del desarrollo, los Shipibo tratan de encontrar su lugar en la economía global sin perder sus señas de identidad.

 

La Amazonía, salvo algunos lugares recónditos, es un lugar colonizado, y las culturas indígenas que la habitan ancestralmente están integradas en mayor o menor grado a la sociedad de economía de mercado. Escuelas, postas médicas, censos, proyectos de desarrollo o investigaciones antropológicas son habituales desde hace décadas en la mayor parte del territorio amazónico. Pero ese hecho no menoscaba el impresionante bagaje cultural que atesoran los Shipibo, uno de los grupos étnicos más interesantes y asombrosos de toda la cuenca amazónica. Ellos son gente generosa, de exuberancia incomparable, y siguen aferrados a una forma de vida basada en la familia y la naturaleza que les rodea, manteniendo con orgullo las prácticas culturales que les han hecho famosos en el mundo entero: el chamanismo y la artesanía.

Algunas tradiciones se perdieron, otras peligran y otras siguen teniendo gran importancia, como los diseños con los que las mujeres decoran todos los objetos culturales. Los chamanes, al sumergirse en ese mundo de formas y colores que abre la mareación de ayahuasca, regresaban de sus viajes con los bellísimos y refinados diseños que contaban a las artesanas, y que éstas trasladaban a sus artesanías: sus faldas, mantas, túnicas, cerámicas… “Estos diseños representan el mundo y el pensamiento”, explica la médica tradicional y gran artesana Ida Ramos. Pero los diseños no son sólo una representación del mundo; a un nivel más prosaico, estas artesanías se han convertido en la fuente principal de ingresos de muchas familias. Sus intrincados diseños, sus telas pintadas con mano sabia, su capacidad para bordar fueron heredados de sus madres, les sirven hoy en el escenario de la economía de mercado globalizada para afirmar su independencia respecto al hombre.

Los shipibo todavia luchan por integrarse en la sociedad globalizada de economía de mercado sin perder sus raíces. Si algo distingue esa forma de vida que tratan de conservar es la proverbial autonomía que les brinda el bosque en el que (y del que) viven. Gracias al conocimiento adquirido de sus padres y abuelos, los Shipibo pueden cazar, pescar, hacer chacra, cocinar, construir sus casas y canoas e identificar remedios vegetales para sus enfermedades. A partir de este conocimiento pueden formar su familia y, sin muchas complicaciones, vivir bien. De esta forma hasta hace poco el dinero no era necesario para llevar una vida completa y feliz, de abundancia; de hecho la irrupción del dinero ha venido acompañada por grandes tensiones. Por esto mismo, hoy, más que nunca, es muy importante encontrar una forma para mantener la identidad de esta cultura millenaria.

 

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